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domingo, 11 de enero de 2009

preguntas con respuestas

Cuando estaba en ceprevi (oohh, tiempos aquellos), recuerdo a algún profesor haciendo preguntas poniendo la respuesta en tu cabeza y si la sabías aprovechar ya estabas.

A próposito del post anterior, es un arte poner las respuestas que quieres escuchar en la cabeza de otro. No es tan fácil como parece, hay que saber leer a la persona y que ésta te sepa leer a ti. Cuando tal compenetración existe... una de dos: o estás con la persona que deseas o ya se acabó lo que alguna vez tuvieron.

Mensajes en mi cell, de ningún abogado, mensajes que me reclaman desde ayer que haga una pregunta. Simple pregunta. No la hago... y, ¿por qué? porque así como él quiere que pregunte y me da todas las señales para que lo haga y sabe que lo estoy pensando.. así y todo. Así: yo sé la respuesta.

Hay una lagrima en el fondo del río
de los desesperados,
Adán y Eva no se adaptan al frío
llueve sobre mojado.
...ya no sabe a pecado
Llueve sobre mojado.- Sabina
Sí, esas cosas suceden. Y, sí, son poquitas y por eso son especiales... damn!

domingo, 14 de diciembre de 2008

aburrimiento o excusa ¿?


Una vez casi acepté algo fugaz por "aburrimiento". FALSO. No era aburrimiento del momento, no era que no tenía nada qué hacer y que sólo paseaba por las calles de lima. Yo tenía otra cita, pero él era más interesante, más atractivo física y mentalmente que el músico al que ese día dije que no. Era que yo sabía que a lo mejor él andaba por ahí, que quizás me lo encontrase, me saludaría, diríamos un par de jelous y no nos volveríamos a ver.

Pero él es más atrevido que yo. Yo me conformaba con las miraditas, el coqueteo que cualquiera podría hacer en mi caso. Él no, él se atrevió a pedir, dijo las palabras que nunca nadie dice en voz alta. Esos pedidos que deberían ser tácitos a menos que sean pagados. Y yo, tontísima, mirando al cielo, sonreía como estúpida mientras pasaban sus colegas y le decía que sí, que claro, que tengo tiempo, que ando aburrida, que no tengo nada qué hacer...

Que si me arrepentía era libre de irme. Debía esperar a que él termine unos asuntos, esperar una hora o poco menos y eso hice. De lo más hincha, esperé mientras leía un libro... ¿o fueron dos? Y lo vi llegar, apareció justo cuando me temblaba todo. En el fondo yo no quería, no me parecía, pero era ya el final y no se suponía que lo volvería a ver.

Por fortuna terminamos conversando horas en un hueco (lugar donde venden alimento a un reducido público a falta de espacio) y besándonos en una oscura esquina de la ciudad.

Uno nunca hace las cosas sólo por aburrimiento, se tiene que saber a qué se va, a qué te expones, cuál podría ser el plan... Yo quería estar con él, quería besarlo sin que nadie lo sepa y también que el mundo se entere.

Las cosas con ese sujeto siempre serán flashbacks de momento. En los momentos en los que alguien más actúe como él. En los momentos en los que alguien más me haga actuar como la nena de aquella vez.

viernes, 5 de diciembre de 2008

pudo ser.... puedes ser.

Cuando salía con un amigo de mi hermano, éste me contaba su pasado amoroso y cómo se desenvolvía mientras me enviaba mensajes muy claros de que quería desenvolverse así conmigo.

Bueno, él me contaba que es más fácil hacer el amor con alguien, tener sexo, una cosa casual, un choque y fuga, un quickly... que besar a alguien.

Por supuesto que no entendí, fue hace dos años y yo pensaba que un beso podría ocurrir más fácilmente que la cosa sexual. Un año más tarde, mi profesor me decía que un beso no se le niega a nadie... que era ser creído, pedante. No lo supe bien pero intenté fallidamente aplicarlo.

Luego me he encontrado en el primer caso, y no me refiero necesariamente a intimar explícitamente con alguien sino al simple hecho de andar con este espectacular hombrecito estando pensando en otro. Y no puedo besarlo, no me provoca, no me da ganas de hacerlo... oportunidades he tenido pero ganas no. Puedo dejar que él me abrace y qué sé yo, pero besarlo?, involucrarme?, no. No puedo.

Y quiero que el espectacular hombrecito esté con una amiga mía y saber que salieron no me da celos. No me da celos porque no me interesa más que su compañía ocasional. Saber que el otro tiene amigas, sí, sí me da celos.

Demonios...!

pdta.- canción::

Hoy pudiste tu estar
acariciando caricias
que vuelan que vienen y van
hoy pudo ser el mar
quien con sus olas
desgaste las rocas de la soledad
Por eso mejor hoy te largas
no te quiero cerca
que tal si te das media vuelta
que tal si me besas...
por eso mejor no te vayas
y quedate cerca
tal vez si tus besos me aburren
yo ya no te quiera
oh, que triste
es saber que te mueres
o más triste es
saber que aún me quieres (...)

*Pudiste ser tú - Iskander

martes, 2 de diciembre de 2008

Loved -n- Hated


Vino a mi casa a tomar desayuno después de clase (por las puras vamos al hospital los viernes de madrugada) y conversamos. Me encanta conversar con gente como este personaje, que no se queda en silencio y te cuenta lo que quieres oír para que tú le digas lo que le debes decir.

Surgió el tema, le caigo mal a una persona cercana a ambos. Yo lo sabía, esas miradas no son por las puras y las mujeres tenemos ese duodécimo sentido. Lo sabía pero quería saber más y mi personaje lo supo confirmar, él y yo somos amigos del alma y más que amigos: cuasi broders. Entonces, qué surge por parte de personas ajenas a esta magnífica relación? Celos.

Le comenté que mucho no me importa, y es verdad, si le caigo bien o mal a la mitad de las personas me tiene sin cuidado. Me tiene sin cuidado mientras las personas en las que confío no me traicionen, sepan estar con ambos lados y no mezclen sentimientos. Pero, sobre todo, y no es por ego, me tiene sin cuidado porque sé que existe esa otra mitad que sí me tiene (como yo le digo)
algo de cariño.

En esos momentos de reflexión, recuerdo frases, y es rico sentirse querido, tan rico como sentirse odiado. He llegado a pensar que ese sentimiento surge a partir de la envidia, de que alguien más tiene lo que tú quieres tener y no logras... y por eso algunas miradas me causan risa más que incomodarme. Los susurros me tienen sin cuidado porque sé que también hay voces que me defienden a gritos.

O puede simplemente ser que no tenemos afinidad, no lo sé, bloggers, ¿opinan?